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Ha nacido una estrella


Petra Kvitova, la tenista checa, número 7 del mundo, se ha proclamado campeona del torneo de Wimbledon, tras imponerse a la siberiana María Sharapova en dos sets, por 6-3 y 6-4, con relativa comodidad.
Se enfrentaban dos tenistas con estilos de juego similares, basados en la fuerza, en el dominio de los puntos a base de golpes fuertes. Y esa forma de jugar al tenis se trasladó a la pista, donde la checa demostró ser más fuerte que Sharapova, en prácticamente, todos los aspectos del partido: en el saque, en los golpes ganadores, en las derechas, en los reveses, al resto y en el dominio de los puntos.

El partido comenzó con dos break, seguidos de dos juegos al servicio, lo cual dejaba en el marcador una situación de empate a 2, un tanto ficticia, ya que a Sharapova le costó mucho más adjudicarse su saque y firmar la rotura. De nada sirvió el apoyo de su prometido, Sasha Vujacik, que celebraba efusivamente los logros de María desde la grada. A partir de ese 2 a 2, Kvitova se volvió a adjudicar el saque y aprovechó los regalos de su rival, en forma de dobles faltas y errores no forzados, para volver a romper por partida doble y llevarse el primer set con gran facilidad, por 6 a 3.
El dominio de la checa era aplastante y la rusa no podía hacer otra cosa que defenderse, un juego en el que no se siente nada cómoda, ya que sus embestidas eran fácilmente contrarrestadas por su rival, que ha demostrado tener una fortaleza física y una fuerza que nada tiene que envidiar a las Williams. Llamó poderosamente la atención la tranquilidad y serenidad con la que estaba jugando Petra Kvitova, que nunca había disputado una final de Gran Slam. La sensación de que la veterana y la novel se habían intercambiado los papeles fue constante durante el partido.
Masha hizo daño en el resto, ya que aprovechó el bajo porcentaje de primeros saques de Kvitova y algunas dobles faltas y errores no forzados, en lo que pareció contagiar a la checa. De este modo se adjudicó dos juegos en la segunda manga, que le permitieron tener la posibilidad de igualar el partido en dos ocasiones, pero falló al servicio, donde se mostró francamente vulnerable, y todo ello a pesar del porcentaje aceptable de primeros saques. María hizo todo lo que pudo pero solo pudo anotarse 3 juegos al servicio en todo el partido, y es que tenía delante a una Kvitova que restaba fuerte y muy profundo. Con empate a 4 juegos, Sharapova volvió a ‘’regalar’’ su saque y medio torneo a Petra, regalo que certificó con un juego en blanco para adjudicarse el segundo set por 6 a 4 y el torneo, con todo merecimiento.
Kvitova ascenderá a la posición séptima del ranking WTA, tras su victoria en Wimbledon y apunta muy alto en el circuito femenino. Suma su primer Gran Slam a sus 21 años y si tenemos en cuenta su proyección y su calidad, ya demostrada en Madrid, podemos afirmar que ha nacido una estrella, que puede recordar al tenis checo las glorias de Martina Navratilova. 
Sin embargo, la rusa tendrá que seguir persiguiendo el ansiado deseo de volver a levantar un ‘’grande’’, tras dos años de calvario por su lesión de hombro. Llegar a la final le garantiza ascender a la quinta posición del ranking mundial, al superar a Na Li. No obstante, las sensaciones que ha dejado María en Roland Garros y en Wimbledon apuntan a que volverá a ganar un grande. En septiembre, el Abierto de los Estados Unidos…
Por Fernando Borrero
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Esta entrada fue publicada el 03/07/2011 por en COLUMNISTA, Fernando Borrero, Kvitova, Sharapova, Tenis, Wimbledon.
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