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Messi y 21 estrellas más

Fuente externa: LANACION
Todos hablan de él; la influencia de Leo en el partido y el recuerdo de su destacada tarea en la final de 2009 tema central para los dos entrenadores
Cuando Messi dejó el inmaculado campo de juego de Wembley, como último jugador de Barcelona en retirarse tras el reconocimiento, un insólito cielo despejado y un sol brillante le hacían de techo al estadio. Como iluminado por un haz de luz que persigue a la figura por el escenario, Leo se fue al trote y con esa sonrisa tímida que lo caracteriza, levantando apenas la mano cuando desde la platea más baja aparecieron los aplausos de algunos privilegiados que presenciaron los movimientos livianos del equipo español, un rato después del trabajo de los ingleses en el mismo lugar. A la conferencia de prensa, por supuesto, no fue: no le tocaba ir, como casi siempre sucede, ni falta que hace, tampoco. En pocos protagonistas es tan contrastante su manera de hablar con su forma de jugar.
En todo caso, en las conferencias todos se ocupan de él, sean compañeros o rivales, y la vigilia del partido más esperado -y más caro- de la temporada no fue la excepción. Ya hace unos días, en un análisis con voz y autoridad de experto, Cesc Fábregas, jugador de Arsenal, había puesto en él la clave de la definición: “Ferdinand y Vidic son la base del equipo, los que tiran del equipo. Expertos y físicamente muy poderosos. Su duelo con Messi decidirá la final.”.
¿Tantas estrellas en cancha, tanto talentodesparramado, tantos duelos por ver, y uno solo decidirá la final?

Puede parecer una exagerada simplificación, pero ayuda a entender el resto. Ayer nomás, en 2009, pero en Roma, el mismo enfrentamiento empezó a decantarse en favor de Barcelona gracias a la sorprendente posición de Messi, como un 9 retrasado que dejaba sin referencias a los dos gigantes y se combinaba a la perfección con la presión de Eto’o y Henry por los dos laterales. Ayer nomás, pero en serio, en las entrañas de Wembley, Alex Ferguson apareció para hablar del partido que se viene acompañado justamente por Vidic y por Ferdinand, como dos soldados a sus flancos. Y con ellos presentes, recordó lo sucedido hace dos años: “Messi nos creó mucha confusión aquella vez, bajando hasta el centro del campo.”. Enseguida, lo puso en contexto: “Hemos jugado contra Barcelona con Messi en tres ocasiones, pero siempre existe una solución para cada jugador bueno”. Y finalmente, encontró la definición más adecuada: “Afortunadamente, podemos buscar una para esta vez. Siempre buscamos soluciones, pero el Barça no es sólo Messi”.
Si la aparición, el desarrollo y la explosión de este fabuloso Barcelona ha redescubierto el debate sobre los estilos de juego, hay algo que queda fuera de discusión: es siempre el equipo de Messi, el de Xavi y de Iniesta, de Piqué y de Busquets, de Guardiola, el que condiciona al rival. “¿Cómo le juego?”, es la pregunta que se hacen todos los rivales y, por suerte para el observador, si hay un equipo capaz de dar la respuesta, ése es el Manchester United. Que es “más equipo que antes, cuando estaba Cristiano Ronaldo”, según la particular definición del francés Patrice Evrá. Que puede ser un equipo muy distinto de acuerdo a lo que proponga desde sus nombres: si confirma a Fabio, si no acompaña tanto a Carrick con Flechter y sí más a Chicharito y Rooney con Valencia, Park y Giggs, entonces le estará dando la razón al reconocimiento de Guardiola: “Ferguson ha dicho que puede hacer cuatro o cinco equipos para poder competir con nosotros; eso demuestra la calidad de su plantel”, dijo el director técnico catalán, cuando le tocó hablar a él: “Debemos cambiar algo de 2009. Si jugamos igual, seguro que no ganaremos”. ¿Será que Messi aparecerá en otro lugar de la cancha? No, no se refería a eso: “Si jugamos con aquel nivel de intensidad en fases del partido, no nos va alcanzar”.
Por lo pronto, se enfrentan el equipo más goleador de la Champions y el menos vencido. Son 27 los tantos convertidos por Barcelona y son sólo cuatro los que ha recibido Manchester. El punto es que no son muchos los goles sufridos por el equipo español (8) y no son pocos los convertidos por el inglés (18). Son los números más gruesos, que revelan una paridad, un trabajo y, finalmente, un objetivo. Otros números, que surgen de la computadora de la UEFA, revelan los caminos elegidos para lograrlo: son los que dicen que, para llegar al arco, el Barça ha realizado 9916 pases, con una posesión del 74,3%, mientras que los Diablos Rojos han realizado 6973 pases, con una posesión del 55,6%, ambos con una tremenda precisión, de 88,9% y 80,3%, respectivamente.
Que es lo mismo que decir, toque contra verticalidad, con el arco rival entre ceja y ceja y la pelota bien lejos del propio. A menos que ande rondando por allí un tal Messi, puesto por sus compañeros en la condición de mejor, aunque sin la responsabilidad por eso en la mochila, y por sus rivales como el hombre clave, aunque conscientes de que no está solo.
Fuente externa: LANACION
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Esta entrada fue publicada el 28/05/2011 por en CHAMPIONS, FINAL, MESSI.
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