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Periodistas y Anónimos

Una de romanos

Fuente: por juanma-iturriaga/el blog del palomero
Yo venía hoy a hablar de las apasionantes semifinales de la ACB, pero perdonarme un momento que tengo una llamada en la otra línea. Es mi “garganta profunda” en el Real Madrid.
-Que passssa Palomero (el es muy efusivo siempre)
-Aquí andamos (le contesto sin mucho entusiasmo, no me gustan las interrupciones cuando me pongo a escribir)
-Oye, que nada, te quería comentar una cosa que igual te puede interesar
-Dale
-Que el Real Madrid ha pasado a ser un club modelo inglés
Silencio

-Eh, Palomero, ¿me has oído?
-(segundos después y con voz aterrorizada) ¡Pero si los ingleses no saben nada de baloncesto!.
-(entre carcajadas) ¡Que no hombre,! Que estoy hablando del equipo de futbol.
-(resoplido y toma de aire) Uffff, qué susto. Vale, ya puedes seguir. ¿Cómo que un club inglés?
-Sí, lo ha dejado caer Florentino en la rueda de prensa.
-¿Qué rueda de prensa?
-Joder Palomero, ¿dónde has estado esta tarde? ¿En Marte?
-Es que he estado haciendo el amor sin interrupción desde las 4 hasta las 8 (mentira, me he picado los últimos cuatro capítulos de la tercera temporada de Breaking Bad, que pronto llega la cuarta y quería refrescar la memoria)
-Joder tío, qué máquina (responde con sincera admiración)
-Cuando he terminado me he puesto directamente a escribir sobre las semifinales de la ACB. Bueno, a intentar, que sólo llevaba dos líneas cuando me has llamado. Cuentamé ¿a cuenta de qué una rueda de prensa?
-Pues es que a mí además de lo del club inglés, lo demás no me ha quedado muy claro, porque Florentino estaba un poco nervioso y balbuceaba. Además había mucha gente delante de mí y no veía bien. Era todo un poco raro. Había una bandeja al lado del presidente con lo que parecía una cabeza tapada con una sábana y no paraba de referirse a un tal José.
Probablemente avergonzado de tanta poca concreción, mi informador quiso aportar algo más.
-De lo que estoy seguro es que el José ese del que hablaba no era el Don José de “Hola Don Pepito, hola Don José”.
-Vale, vale, gracias por la aclaración. Oye mira, que tengo que seguir escribiendo. Te agradezco la llamada y nada, si sabes algo más, me llamas y punto.
-Espera, espera, que tengo algo de baloncesto también. Me he enterado que igual Messina se larga.
-Ostras no fastidies (no pilla la ironía) Un abrazo compañero ( le corto mientras me pregunto cómo puedo tener el peor informador de la historia de los informadores) .
Mi rapidez en colgar evita que pueda rechistar o intentar sorprenderme con otra exclusiva tipo “a Karanka le duele las espalda de hacer tantas reverencias”. Reflexiono un poco. Mi interlocutor no está muy puesto, pero mi amplios conocimientos en realmadridología no tardan en completar los huecos. No sé muy bien por qué, lo ocurrido me traslada a la Roma Imperial.
Coliseo Romano. Programa de hoy: Gladiadores.
El Coliseo está a reventar. Según me cuenta el propietario de la localidad contigua a la mía y que se presenta como Marco Didio Falco, investigador privado, la excitación se debe a que hoy pelea el mejor gladiador de Hispania, (más concretamente de su parte occidental) frente al mejor de Argentina. Por un momento se me pasa por la cabeza que América no ha sido descubierta todavía, pero bueno, estamos en una ilusión de mi mente por lo que permito el anacronismo. Preside la tarde el Emperador Florentinus.
Marco Didio, que habla que no para, me pone en antecedentes. La intención de Florentinus era crear un grupo de élite con los mejores luchadores de cada colonia y liderado por el portugués y el argentino, pero habían aparecido problemas de convivencia. Que si tu triclinium es mejor que el mío, que si no quiero que viajes en mi caravana, cosas de esas. A final, al emperador no le había quedado más remedio que dilucidar el conflicto en la arena. Por una extraña razón que Marco no me supo explicar bien, buena parte del público estaba con el portugués, un personaje en apariencia malencarado pero que había ganado mucho puntos en la apreciación popular por su campaña contra los polacos, enemigos acérrimos de Roma y que llevaban varios años amargándoles la vida. No la había ganado pero estaba claro que la gente se había creído el complot universal con el que justificó su derrota. Por eso, cuando después de una dura lucha el portugués apuntaba con su espada hacia el cuello del argentino, ya indefenso y tendido en el suelo, el emperador miró hacia un lado y hacia otro para tomar su decisión. Vió lo que quería ver. Una parte del aforo enseñaba el pulgar hacia abajo.
Aún así Florentinus dudaba. El argentino había sido su ojito derecho, le había acompañado desde hacía muchos años y fue una pieza importante tanto cuando alcanzó el poder como cuando tuvo que recuperarlo de nuevo. Pero ese portugués, ese portugués tenía algo magnético que le tenía hechizado. Se le acercó un senador y le susurró al oído si no era demasiado el poder que estaba acaparando un simple gladiador. ¡Bah, qué sabrá un senador!.
Florentinus bajó el pulgar y la plebe rugió. Mientras el portugués cobraba su pieza, el emperador tomó la decisión de invadir Britania.
Fuente: por juanma-iturriaga/el blog del palomero
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Esta entrada fue publicada el 27/05/2011 por en FLORENTINO, REAL MADRID.
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