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Periodistas y Anónimos

Más tormenta después de la tormenta

Fuente externa: Carles Torras / lainformacion.com

Denuncias ante la UEFA archivadas, el Madrid teniendo que pagar las costas y negando haber iniciado las hostilidades, acusaciones de racismo, vídeos de ida y vuelta, la selección al borde del cisma, Íker y Villa incómodos en un acto publicitario por la tensión vivida en los recientes clásicos, debates futboleros envueltos en llamas, Rosell pidiendo al barcelonismo que no muerda el anzuelo de la provocación, la prensa deportiva catalana queriendo que el Barça rompa relaciones con el Madrid, la de Madrid acusando al Barça de manejar todos los resortes de la ONU, Parera tirando con bala contra el madridismo post-franquista… ¿Habían vivido Ustedes antes algo parecido?

¿Cuál es el origen de tanto revuelo? Si volvemos la vista atrás, vemos que, efectivamente, ha sucedido algo extraordinario: cuatro clásicos seguidos. Los dos primeros fueron sin consecuencias. Se saldaron con la Copa del Rey para el Madrid y la Liga para el Barça, y todos tan panchos. Pero los dos últimos fueron un infierno. Desde el partido de ida en Madrid, se produjo una conmoción institucional, mediática, ciudadana y federativa. ¿Qué pasó ahí? ¿Hubo navajazos, descuartizamientos, horrendas torturas?
No. Hubo un equipo que empleó una dureza al límite y más allá del reglamento, hubo una expulsión temprana por una entrada durísima, hubo algún jugador haciendo teatro (del malo), hubo insultos de mal gusto entre compañeros, y nada más. Lo que puede haber en el 80 por ciento de los partidos de la élite que vemos en la actualidad. Y entonces, ¿por qué tanto lío? ¿Por qué?, como diría Mou.
Porque la Champions es la joya de la corona. La competición europea dictamina quien es el “puto amo”, en terminología guardiolana. Y el Madrid no ha tolerado nada bien comprobar que sigue siendo el segundo, a pesar de tener una plantilla más grande, con más renombre, y mucho más cara. En la lógica empresarial de Florentino, sigue sin encajar que de la Masia y su modestia salgan hombres anónimos que, sin vender muchas camisetas, sean capaces de hacerle un roto al Madrid en su propio campo y apearle de toda una Champions.
En la lógica de Florentino, quien más invierte, más títulos gana. Y en la lógica de Florentino, lo que no se gana por las buenas se gana por las malas, con denuncias, recursos y más y más dinero invertido en abogados. Y si aún así se resiste, se invierte en determinados profesionales de la prensa para que movilicen la opinión pública en un sentido u otro. Así es como son las cosas en las grandes corporaciones en las que él se mueve. Así es como se hacen los negocios. Pero así no es como funciona (siempre) el fútbol.
Alguien definía a Guardiola como el Robin Hood del fútbol. Es un símil exagerado, puesto que Guardiola no roba a los ricos para dar a los pobres. Pero sí es verdad que el modelo que funciona hoy en día en can Barça certifica que en el mundo del fútbol la lógica empresarial y capitalista se puede subvertir. Hay modelos ganadores que son económicamente sostenibles para clubes que no pueden invertir sumas astronómicas en configurar una plantilla. No se trata de no fichar a Cristiano Ronaldo, pero ¿cuántos de los fichajes del Madrid de los últimos años no podrían ser remplazados por hombres igualmente o más capacitados y que, además, sintieran los colores de la institución a la que representan?
En El País Semanal de este domingo el escritor Javier Marías, erigido en voz del madridismo con sentimiento y sentido común, recordaba cuando el Madrid perdió la Liga frente al Tenerife, en 1992, habiendo marcado un gol legal que fue anulado por fuera de juego. “Hoy, apuntaba Marías, se habría armado un escándalo. Entonces casi nadie mencionó el gol invalidado ni el Madrid se quejó. Reconoció haberse “suicidado” en el segundo tiempo”.
La causa de este cambio, siempre según Marías, es “un entrenador omnipotente, omnipresente y malasangre, un quejica que acusa a otros siempre, un individuo dictatorial, ensuciador y enredador, soporífero en sus declaraciones, nada inteligente, mal ganador y mal perdedor, y que, como dijo Di Stéfano, hace que el Madrid juegue “como un ratón” mientras el Barça juega “como un león”. No lo dice este “desvergonzado” y “forofo” bloguero, sino un madridista que demuestra sentir de verdad no solamente los colores, sino los valores que van asociados a ellos, que son mucho más importantes.
Y a todo esto, lo más preocupante es que Mou permanece en silencio. ¿Qué balas se guarda ese hombre en la recámara? ¿Qué estará urdiendo en su guarida? ¿A qué está esperando para “meter ruido”, como avisó su nuevo portavoz? El Madrid juega como un ratón, y Mou amenaza como el superratón: “¡No se vayan amigos, todavía hay más!”
Fuente externa: Carles Torras / lainformacion.com
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Un comentario el “Más tormenta después de la tormenta

  1. Anonymous
    18/05/2011

    Totalmente de acuerdo.Me ha gustado la referencia al "Superratón" Hace mucho que no lo recordaba.

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Esta entrada fue publicada el 18/05/2011 por en BARÇA, MOURINHO, REAL MADRID.
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