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Periodistas y Anónimos

SI REARBITRAMOS, REARBITRAMOS TODO

Fuente externa: Por ESTEBAN MONEO
Se sabía de antemano que tanto clásico no acabaría bien, tantas cosas en juego, finales, títulos y la posibilidad de destronar al actual referente con un cambio de ciclo como reclamaban algunos a comienzos de temporada, implicaba demasiadas cosas, sobre todo en las cuentas de resultados de los medios y en los egos de las direcciones técnicas y deportivas de ambos clubs.
Del mismo modo que algunos teníamos la certeza, así lo dijimos justo hace un año (aunque suene presuntuoso) que la llegada de Mouriño a nuestra Liga generaría mucha tensión, demasiada, por no decir que habría una bronca de un nivel inaguantable. Nada que no haya sucedido en las ligas por las que ha pasado.
Los daños colaterales van a ser de los que hacen época. El más grave, de interés general y que ya ha empezado a saltar las alarmas de más de uno, es le Selección Española. El propio seleccionador ha alzado la voz solicitando “un poco de por favor” que diría el otro. En la próxima pachanga veraniega del mes de junio va a sudar tinta china para que “sus niños” no se tiren la comida en la concentración.

El Grupo se ha roto, solo hace falta escuchar las declaraciones de su capitán escabulléndose de decir que quién quiere que gane en la final de Champions. Los problemas entre clubs son residuales, darse la mano sonriente, acudir a la comida institucional o asistir a los palcos, son problemas de imagen exclusivamente.
Hasta ahora las butifarras, los tacos, insultos y pisotones quedaban en el césped, al regar se diluían y al pasar la máquina cortadora desaparecían definitivamente. Todas esas acciones que no han hecho sino perjudicar la imagen de los jugadores: el balonazo al público, los cortes de manga, los tacos clavados o las tanganas entre compañeros, habitualmente se las tragaba el campo. Ahora no. Si rearbitramos, ¿rearbitramos todo? Porque aquí ha pecado hasta el utillero. Todas esas vendettas particulares (Chelsea e Inter) que el portugués ha incorporado al ideario madridista, aderezadas con acusaciones de fraude arbitral, han elevado varios grados la tensión habitual. No sólo vale ganar en el campo, hay que ganar en los despachos y hasta ahí hemos llegado. No es lo mismo denunciar por acusaciones de fraude, de tongo generalizado atizando a todo tipo de estamentos y competiciones, que denunciar para rearbitrar y sancionar a jugadores por hacerte el ofendido ante tu opinión pública.
Se llenan las bocas por ser insultos racistas (les da mayor respeto) cuando es mucho más grave insultar a las madres y lo asumimos con naturalidad. No seamos fariseos, sancionar en los despachos nos lleva a una espiral terrible, al fin y al cabo, alguien tendrá que decidir que es rearbitrable.
Fuente externa: Por ESTEBAN MONEO
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Esta entrada fue publicada el 14/05/2011 por en BARÇA, ESTEBAN MONEO, REAL MADRID.
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