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Periodistas y Anónimos

10×3= la ecuación perfecta

Fuente externa: Gonzalo de Melo/faltadirecta.com

Diez títulos en tres temporadas. Con la posibilidad de cambiar el diez por el once con la final de Wembley, el Barcelona de Guardiola ha ganado todas las Ligas que ha disputado y sólo se ha dejado por el camino una Champions League y dos Copas del Rey. Lo demás han sido festejos. Victorias más o menos sonadas. Por encima de los títulos, nuestros ojos han podido disfrutar del mejor fútbol que jamás hayamos visto
Las palabras, por muy grandilocuentes que sean, se quedan cortas. La estadística y los logros deportivos son indiscutibles; hace veinte años, el Barcelona no tenía ninguna Copa de Europa. En poco más de dos semanas luchará por levantar la cuarta.

Todo empezó con Cruyff, resurgió con Rijkaard y se encumbró con la obra de Guardiola. El dream team fue el último equipo que encadenó tres Ligas consecutivas. Más valor y más leña a lo conquistado por el mejor Barcelona. De Koeman a Piqué. De Guardiola, el que llevaba el 4 en la espalda, a Xavi. Dejémonos de comparaciones. Chirrían. El carpe diem futbolístico lo exige, aunque los retos son continuos.
O sigamos. Aquel equipo de ensueño de Cruyff murió tras el Mundial del 94. Y el Barcelona de Rijkaard murió tras el de Alemania del 2006, en el que Ronaldinho dimitió como jugador. Pep ha sido capaz de llegar hasta el final en todas las competiciones con un once repleto de campeones del mundo.
Xavi, Iniesta, Puyol, Piqué y Villa fueron unos fijos en Sudáfrica. Pedro también estuvo ahí. Sin pretemporada. Se tenía que recuperar a un grupo agotado, en lo físico y en lo mental, para encarar una nueva temporada. Con Mourinho al otro lado. Con más fichajes en las filas blancas. Con los altavoces del madridismo. Agotamiento.
Empezaron mal la campaña. Estaban advertidos; volver a carburar. Y no como un motor cualquiera. Tocaba jugar, ganar, convencer y maravillar a partes iguales. El escudo lo exige; el soci, tan malacostumbrado, quería seguir viendo a esos pequeños (pero enormes) futbolistas. Raseándola. Mareando al rival. Humillándolo en lo deportivo.
Hay, como siempre, nombres propios. Sobresale, por encima de la indiscutible superioridad de Messi, la figura de Iniesta. Lo ha jugado casi todo y, a diferencia del año pasado, no se ha lesionado. Y vaya si lo han notado. Lo suyo es de matrícula de honor y doctorado en ciencias futbolísticas. Uno de los culpables de la ecuación perfecta.
Está el trabajo constante de Alves. La confirmación de Piqué como uno de los mejores centrales del momento. Xavi, Xavi y más Xavi. Y Valdés, que sigue dando puntos.
También hay sombras en el campeón. La irregularidad de Villa y Pedro, las lesiones de Puyol, Adriano, Maxwell y la enfermedad de Abidal. Y, finalmente, la forma física. El Barça ha llegado muy justo al sprint final.
Ahora sólo existe Wembley. El reencuentro con Londres. La ciudad que vio, por primera vez, a un rey azulgrana en el viejo continente. El trono sigue siendo suyo.
Fuente externa: Gonzalo de Melo/faltadirecta.com
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Esta entrada fue publicada el 14/05/2011 por en BARÇA, GUARDIOLA.
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